Por qué falla un repintado de fachada a los tres años (y de quién es la culpa)

Por qué falla un repintado de fachada a los tres años (y de quién es la culpa) Portal inmobiliario de noticias profesionales
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Cuando un repintado de fachada falla antes de tiempo, la causa casi nunca está en el producto: está en el soporte sobre el que se aplicó, en las condiciones ambientales del día de aplicación, en el espesor realmente puesto y en los puntos singulares. Las cuatro se pueden comprobar antes de empezar y las cuatro se pueden escribir en un pliego.

Un revestimiento de fachada declara sus prestaciones frente a una norma de producto —UNE-EN 15824:2017 para revestimientos orgánicos, UNE-EN 1504-2:2005 cuando se protege hormigón estructural—, pero ninguna norma cubre lo que ocurre entre el bote y el muro.

Escribo desde una fábrica de pinturas, así que empiezo por lo que me perjudica.

¿Qué parte del problema es del fabricante?

Una parte real, y es esta: escribimos las fichas técnicas para protegernos, no para que el aplicador pueda usarlas. «Aplicar sobre soporte firme, limpio y seco» aparece en prácticamente todas. Es cierto, es inútil y es una forma elegante de trasladar el riesgo entero a quien aplica.

Firme, ¿medido cómo? Seco, ¿por debajo de qué porcentaje? Ninguna de esas dos preguntas tiene respuesta en la mayoría de las fichas del mercado, incluidas muchas de las nuestras.

El resultado es previsible: el aplicador no tiene contra qué contrastar lo que ve en obra, y cuando aparece el problema no hay ningún documento que permita decidir de quién es. La discusión se vuelve una cuestión de palabra contra palabra, y la gana quien tenga más aguante.

Dicho esto, el patrón de las reclamaciones que llegan a una fábrica es bastante claro y se repite.

¿Cuál es la primera causa: el soporte?

Sí, y con diferencia. Un revestimiento no puede ser más resistente que aquello a lo que está agarrado.

Los tres casos que se repiten son el soporte pulverulento —un revoco viejo que suelta polvo al pasar la mano, sobre el que se aplica sin consolidar—, el soporte con humedad que no se ha resuelto antes de pintar, y el repintado sobre pintura antigua incompatible, típicamente un acabado plástico muy cerrado bajo un sistema transpirable, o al revés.

La humedad merece un párrafo propio porque es la que más obras cuesta. Si hay una fuente de agua activa —una capilaridad ascendente, una cubierta que entra, un encuentro mal resuelto— el revestimiento no la va a resolver, y no importa cuál se elija. La presión de vapor acaba desprendiéndolo desde detrás.

Pintar sobre una humedad no tratada no es un riesgo: es una fecha aplazada. Guía de Soetam para elegir pintura impermeabilizante.

Y hay una comprobación que cuesta cinco minutos y casi nadie hace: pegar un trozo de plástico transparente al muro con cinta por los cuatro lados y volver al día siguiente. Si aparece condensación por la cara interior, el muro está expulsando humedad y todavía no se puede pintar.

¿Cuánto influyen las condiciones del día de aplicación?

Mucho más de lo que se presupuesta, porque la ventana real de aplicación en el sur de España es más estrecha de lo que parece.

Dos límites suelen ignorarse. El primero, por arriba: fachada a pleno sol en verano. La temperatura de la superficie de un muro orientado al sur en agosto no es la temperatura ambiente; está bastante por encima. El agua se evapora antes de que la película forme, y el revestimiento cura mal aunque el aspecto del primer día sea correcto. El segundo, por abajo: aplicar con el muro frío y humedad relativa alta, cuando la superficie está cerca del punto de rocío. Si hay condensación sobre el muro, por fina que sea, hay una película de agua entre el soporte y el revestimiento.

En obra esto se traduce en algo sencillo de escribir y de comprobar: se pinta la cara que no tiene sol directo en ese momento, y se para cuando el muro está por debajo del mínimo de la ficha o cerca de saturación. Un termómetro de superficie y un higrómetro cuestan poco y resuelven la discusión antes de que exista.

¿Y el espesor? ¿No basta con dar dos manos?

No. «Dos manos» no es una unidad de medida. Lo que protege una fachada es el espesor de película seca, y ese espesor se consigue poniendo los litros por metro cuadrado que dice la ficha, sea en dos manos o en tres.

Aquí está el punto donde se pierde más dinero de forma silenciosa. El rendimiento que aparece en una ficha técnica se mide sobre soporte liso y en condiciones de laboratorio. Un revoco rugoso, un monocapa con textura o una fachada con mucha absorción pueden consumir sensiblemente más producto por metro cuadrado. Si el presupuesto se ha cerrado con el rendimiento de catálogo, el aplicador se encuentra a mitad de obra con que el material no llega, y la salida natural —estirar el producto— produce exactamente el fallo que aparecerá tres años después.

La forma de evitarlo no es técnica, es contractual: medir el consumo real en un paño de prueba antes de cerrar el presupuesto, y comprar por litros totales en lugar de por manos.

¿Por dónde empieza a fallar una fachada?

Por los puntos singulares, casi siempre. Las grandes superficies rara vez son el problema: el problema son los encuentros con la carpintería, los remates de alféizar, los goterones, las juntas de dilatación y los pasos de instalaciones.

Es donde se acumula el agua, donde el revestimiento se aplica peor por geometría y donde se suele ir con prisa porque es lo último. Una fachada puede estar impecable en el 95 % de su superficie y estar arruinada desde un alféizar sin goterón que lleva tres años tirando agua por la pared.

Causa Cómo se ve cuando ya ha fallado Comprobación antes de empezar Qué escribir en el pliego
Soporte pulverulento o incompatible Desprendimiento en placas, con restos del soporte pegados detrás Prueba de la mano y prueba de la cinta adhesiva Consolidación previa con imprimación, y prueba de adherencia en paño de muestra
Humedad en el soporte Ampollas, eflorescencias, desprendimiento en las zonas bajas Prueba del plástico transparente 24 h Humedad máxima admisible del soporte, con valor numérico y método de medida
Ventana de aplicación Cuarteado fino, pérdida de color prematura, falta de cohesión Termómetro de superficie e higrómetro Rango de temperatura de superficie y de humedad relativa, y parte diario de condiciones
Espesor insuficiente Desgaste desigual, el fondo transparenta, pérdida de opacidad Consumo medido en paño de prueba Compra por litros/m², no por número de manos, con consumo real medido
Puntos singulares Manchas verticales bajo alféizares, fallo en encuentros con carpintería Recorrido específico de puntos singulares antes del presupuesto Partida separada y detallada para puntos singulares

¿Cómo se escribe un pliego que evite todo esto?

Poniendo números donde normalmente hay adjetivos. Cinco cláusulas cubren casi todo:

  • Paño de prueba obligatorio antes de empezar, con el sistema completo, para medir consumo real y comprobar adherencia sobre el soporte que hay de verdad.
  • Humedad máxima admisible del soporte, con cifra y método de medida, y la obligación de parar si se supera.
  • Condiciones de aplicación con temperatura de superficie y humedad relativa, y un parte diario firmado.
  • Consumo en litros por metro cuadrado, no en manos, con el consumo del paño de prueba como referencia.
  • Puntos singulares como partida independiente, con su detalle constructivo.
  • Ninguna encarece la obra de forma significativa. Todas cambian por completo la conversación del año tres, porque convierten «esto se ha caído» en «esto se ha caído y aquí está el registro de lo que se hizo».

Y una última cosa, dicha desde el lado que vende el bote: si un fabricante no le da la humedad máxima admisible de su producto con una cifra, pídasela por escrito. Es un dato que existe en cualquier laboratorio de formulación. Que no aparezca publicado no significa que no se sepa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debería durar un repintado de fachada?

Depende del sistema, de la orientación, del clima y del estado del soporte, así que cualquier cifra única es engañosa. Lo que sí es cierto es que un fallo a los tres años no es desgaste: es un fallo de ejecución o de diagnóstico, y tiene causa identificable.

¿Se puede pintar una fachada con humedad?

No, mientras la fuente de humedad siga activa. Ningún revestimiento resuelve una capilaridad o una filtración; la presión de vapor acaba desprendiéndolo desde detrás.

¿Cómo sé si el aplicador ha puesto el producto suficiente?

Comparando los litros consumidos con los metros cuadrados ejecutados y con el rendimiento medido en el paño de prueba. Por eso el paño de prueba es la cláusula más rentable del pliego.

¿De quién es la responsabilidad cuando falla?

De quien no pueda acreditar lo que hizo. Sin registro de condiciones, sin consumo medido y sin prueba de adherencia previa, la responsabilidad es indemostrable en las dos direcciones, y eso perjudica a todos.

Miguel Cáceres es CEO de Soetam (Pinturas Eurosol S.L.), fabricante de pinturas y revestimientos con planta propia en Aguadulce (Sevilla). La sociedad se constituyó en 1998 y fabrica bajo la marca Soetam desde 2002 revestimientos de fachada, impermeabilizantes, esmaltes sintéticos y al agua, barnices, masillas y morteros y pinturas para superficies deportivas, con distribución nacional y asistencia técnica en obra. soetam.es

Autor

  • equipo redacción diario profesional

    Equipo de redacción de Diario Profesional dedicado a elaborar contenidos sobre actualidad inmobiliaria, análisis de mercado y noticias relevantes para profesionales del sector.

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