Un cambio radical: Del blanco gélido a la diversión sin límites
En la bella costa de Nueva Gales del Sur, Australia, el estudio de diseño YSG ha logrado transformar por completo una vivienda de los años 90 que antes se sentía inhóspita y anticuada. Ahora, bajo el evocador nombre de Plantasia, esta casa de vacaciones de seis dormitorios es todo menos aburrida: es una oda al color, la naturaleza y la creatividad, pensada para desconectar y disfrutar.
Según el equipo de YSG, el objetivo fue claro: “Queríamos que los visitantes recibieran un mensaje vibrante de bienvenida a la casa de la diversión apenas cruzaran la puerta principal”. El desafío no era menor: el edificio original presentaba muros blancos y fríos, y una geometría rígida que exigía una intervención radical.
Botánica, curvas y maximalismo: el nuevo lenguaje de Plantasia
Para mimetizarse con el paisaje de colinas y huertos cítricos, YSG apostó por una estética audaz: papeles pintados con flora y fauna cubren las paredes, mientras que los textiles a rayas añaden energía a la tapicería. El rediseño integral abarcó cocina, salón y baños, donde la chimenea original se transformó en el corazón de la sala de estar gracias a relucientes azulejos en tonos pastel y rojo intenso.
Las formas curvas dominan el espacio: desde una nueva puerta arqueada que une comedor y sala de descanso, hasta una isla de cocina con base de madera ondulada y armarios azules tallados al estilo victoriano. Incluso la carpintería personalizada huye de las líneas rectas para lograr una atmósfera amable y envolvente.
Equilibrio visual y materiales sorprendentes
Aunque el interior de Plantasia rezuma un aire maximalista y casi de cuento, el secreto reside en su equilibrio: zonas neutras en la cocina y comedor proporcionan respiro visual, preparando a los huéspedes para el estallido de creatividad en el resto de la casa. La selección de materiales es otro punto fuerte: en uno de los baños, estanterías y encimeras de ónix de bordes redondeados evocan la suavidad de los lápices de colores, mientras que en el salón, un aparador de madera marrón recuerda a un charco de chocolate derretido, con tiradores esféricos como detalle final.
El resultado es un refugio vacacional que demuestra que el diseño puede ser tanto lúdico como sofisticado, invitando a repensar cómo queremos sentirnos en los espacios que habitamos. ¿Te atreverías a vivir en una casa que celebra tanto la magia como la funcionalidad?
Contenido original de: www.idealista.com